Redacción: Guicel Garrido
La llegada de septiembre ha sembrado inquietud en la población mexicana debido a la creencia popular de que es el “mes de los sismos”. Esta idea, sin embargo, carece de sustento científico. El Servicio Sismológico Nacional (SSN) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han aclarado en repetidas ocasiones que la coincidencia de tres sismos de gran magnitud ocurridos el 19 de septiembre de 1985, 2017 y 2022 es una mera casualidad estadística, no un patrón estacional. Los expertos señalan que esta recurrencia en la misma fecha ha generado una percepción errónea que no se alinea con la realidad de la actividad sísmica en el país.
Contrario a la creencia popular, los registros de más de 111 años del SSN desmienten categóricamente que septiembre sea el mes con más temblores. Sismólogos e ingenieros de la UNAM han analizado estos datos y han encontrado que otros meses, como diciembre, presentan una mayor frecuencia de movimientos telúricos. De hecho, en el año 2025, el mes de julio ha registrado la mayor actividad sísmica con 3,501 sismos reportados. Este fenómeno reafirma que los sismos ocurren de manera impredecible a lo largo de todo el año, sin seguir un calendario específico.
La alta actividad telúrica de México significa que la probabilidad de que ocurra un sismo en cualquier momento es alta. El investigador Luis Quintanar Robles, de la UNAM, enfatiza que los sismos son eventos aleatorios que no siguen patrones predecibles. En este contexto, la coincidencia de los sismos del 19 de septiembre es simplemente una “desagradable coincidencia”. Por ello, las autoridades han hecho un llamado a la población para participar activamente en el Segundo Simulacro Nacional 2025, programado para el próximo viernes 19 de septiembre. Este ejercicio busca fomentar una cultura de protección civil y preparar a la ciudadanía para actuar de manera eficaz ante cualquier desastre natural, independientemente de la fecha.
En lugar de ceder a mitos, la mejor respuesta ante la realidad sísmica de México es la preparación constante. Los expertos subrayan que la naturaleza impredecible de los sismos exige que la población adopte medidas preventivas y cuente con planes de acción eficaces en todo momento. La participación en simulacros nacionales es una herramienta clave para asegurar que todos los ciudadanos sepan cómo responder de manera segura. Al comprender que los sismos pueden ocurrir en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia, la sociedad puede dejar de lado la superstición y centrarse en la importancia de la prevención y la resiliencia.
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