Redacción Atziri Gomez
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, respondió a las recientes declaraciones de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) y aseguró que la agencia todavía enfrenta importantes desafíos dentro de su propio territorio en la lucha contra el crimen organizado y la corrupción.
Durante una intervención pública, la mandataria afirmó que las autoridades estadounidenses tienen “muchísimo trabajo” pendiente, luego de que el administrador de la DEA, Terrance “Terry” Cole, advirtiera que la institución perseguirá a cualquier funcionario que mantenga vínculos con organizaciones dedicadas al narcotráfico.
Además, sostuvo que la cooperación entre ambos países debe construirse sobre responsabilidades compartidas y señaló que las acciones para combatir la delincuencia organizada no pueden recaer únicamente en México. Además, reiteró que el gobierno federal continúa trabajando en tareas relacionadas con la seguridad.
Como parte de su respuesta, la presidenta cuestionó el manejo de diversos casos relacionados con presuntas irregularidades dentro de la propia DEA. En particular, mencionó la situación de Nicholas Palmeri, exjefe de la agencia en México, quien fue separado de su cargo por supuestos encuentros inapropiados con narcotraficantes.
La mandataria pidió que las autoridades estadounidenses expliquen lo ocurrido y aclaró que este tipo de situaciones también deben investigarse con transparencia. Según expresó, el combate al crimen organizado requiere instituciones sólidas y libres de cualquier sospecha de corrupción.
La presidenta también aprovechó la oportunidad para subrayar la importancia de fortalecer la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos. Aunque reconoció la necesidad de mantener estrategias conjuntas contra el narcotráfico, destacó que ambas naciones deben asumir compromisos concretos dentro de sus respectivos territorios.
Uno de los temas centrales planteados por el gobierno mexicano fue el tráfico ilegal de armas. Sheinbaum reiteró que una parte importante del armamento utilizado por los grupos criminales ingresa al país desde Estados Unidos, por lo que pidió reforzar las medidas para impedir el flujo de armas a través de la frontera.
De acuerdo con la mandataria, frenar el ingreso de armamento es una pieza fundamental para reducir la capacidad operativa de las organizaciones delictivas. En ese sentido, insistió en que las autoridades estadounidenses deben actuar con la misma determinación con la que exigen resultados en materia de seguridad.
Las declaraciones de Sheinbaum se producen en un momento en el que la colaboración entre ambos países continúa siendo uno de los principales ejes de la relación bilateral. La coordinación en temas de seguridad, migración y combate al narcotráfico ha sido una constante en la agenda entre México y Estados Unidos.
Pese a las diferencias en algunos planteamientos, la presidenta reiteró que México mantiene su disposición para colaborar con las autoridades estadounidenses, siempre bajo principios de respeto mutuo y responsabilidad compartida en la lucha contra las organizaciones criminales.

