Especialistas alertan sobre la cibercondría: los riesgos de usar la IA para diagnosticar problemas de salud 

Redacción Atziri Gomez  

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cotidiana para millones de personas que buscan resolver dudas sobre distintos temas, incluida la salud. Sin embargo, especialistas advierten que recurrir a estas plataformas para interpretar síntomas o recibir recomendaciones médicas puede generar riesgos importantes. 

El fenómeno, conocido como cibercondría o hipocondría digital, describe la tendencia de las personas a buscar información sobre sus síntomas en internet o mediante herramientas de inteligencia artificial y asumir que las respuestas obtenidas son suficientes para identificar una enfermedad.  

De acuerdo con expertos en salud digital, este comportamiento puede provocar una percepción distorsionada y desencadenar un ciclo constante de preocupación, según el estudio “IA y Salud en España 2026”, elaborado por Wone Health, más de la mitad de la población española utiliza inteligencia artificial en términos de salud.  

No obstante, el informe también revela que el 85.2 % de los usuarios no confía plenamente en los diagnósticos emitidos por estas herramientas, reflejando que aún existe cautela sobre su uso, además explican que el problema no es únicamente en consultar la información, sino tomar decisiones médicas basadas en las respuestas generadas por la IA.  

La facilidad con la que estos sistemas ofrecen explicaciones convincentes puede generar una falsa sensación de certeza, llevando a algunas personas a retrasar una consulta médica o incluso iniciar tratamientos sin supervisión profesional, de acuerdo con diversas investigaciones algunas personas acuden al médico ya teniendo un diagnóstico.  

Según el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), más del 60 % de la población española utiliza internet para consultar temas relacionados con su salud, mientras que cerca del 30 % realiza estas búsquedas antes de acudir a una consulta médica.  

La Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y responsable médica de salud digital en Cigna Healthcare España, advierte que interpretar los síntomas sin orientación profesional puede incrementar el riesgo de utilizar medicamentos inadecuados, ocultar enfermedades subyacentes o retrasar la atención de padecimientos que sean oportunos. 

A este escenario se suma el aumento de la automedicación, según la Encuesta Europea de Salud en España, alrededor del 15.58 % de la población reconoce recurrir a medicamentos sin prescripción médica, una práctica que puede verse impulsada por la información obtenida mediante plataformas digitales o asistentes de inteligencia artificial. 

Otro aspecto analizado por los especialistas es la forma en que estos modelos generan recomendaciones, un estudio de Pixelclip sobre protectores solares, encontró que la IA suele recomendar con mayor frecuencia las marcas que tienen mayor presencia digital, sin que ello signifique necesariamente que sean las más adecuadas para cada persona. 

La investigación analizó miles de consultas realizadas en plataformas como ChatGPT, Gemini y Google AI Overviews, concluyendo que gran parte de las respuestas provienen de información ampliamente posicionada en internet y no siempre de fuentes médicas especializadas o sitios oficiales de fabricantes y profesionales de la salud. 

Siendo esta una situación especialmente delicada en casos de personas con enfermedades dermatológicas, alergias o necesidades específicas, ya que la inteligencia artificial no realiza una evaluación clínica ni examina directamente al paciente, en consecuencia, sus recomendaciones pueden ser generales y no a las características individuales de cada caso. 

Diversos especialistas coinciden en que los modelos de lenguaje actuales están diseñados para generar respuestas plausibles a partir de grandes cantidades de información, pero no para evaluar evidencia científica con el mismo criterio que un profesional sanitario, otorgando el mismo peso a estudios médicos que a contenidos publicados en blogs. 

Pese a estas limitaciones, los investigadores consideran que la inteligencia artificial sí puede desempeñar un papel útil como herramienta de apoyo cuando se utiliza para comprender información médica, preparar preguntas antes de una consulta o facilitar la comunicación entre pacientes y profesionales de la salud. 

El propio estudio de Wone Health muestra que más del 70 % de los encuestados estaría dispuesto a utilizar un modelo que combine inteligencia artificial con la supervisión de profesionales sanitarios, mientras que más de la mitad considera que este tipo de atención híbrida podría ofrecer mejores resultados que los sistemas tradicionales. 

Expertos recomiendan utilizar la inteligencia artificial como un recurso informativo y no como un sustituto del diagnóstico médico, también aconsejan formular preguntas orientadas a comprender mejor una situación de salud, solicitar las fuentes de información proporcionada y consultar siempre con un profesional cuando existan síntomas persistentes.  

En un contexto donde estas herramientas continúan evolucionando, los especialistas coinciden en que la educación digital y el pensamiento crítico serán fundamentales para aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial sin poner en riesgo la salud de las personas. 

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