Redacción: Arturo Cruz
El 3 de agosto de 2025, el portal Crónica destacó una prometedora innovación mexicana en semiconductores—científicas del país lideran el camino hacia materiales sostenibles y funcionalmente versátiles. En el laboratorio DORALab del TecNM Campus Nuevo León, encabezado por Dalia Mazón Montijo, se desarrollan películas semiconductoras nanoestructuradas con minerales abundantes en México, como sulfuros de cobre, óxidos de hierro y zinc.
Estos materiales de bajo costo, baja toxicidad y elevada disponibilidad nacional tienen múltiples aplicaciones: desde recubrimientos LowE para controlar temperaturas interiores en zonas cálidas, hasta semiconductores fotos catalíticas capaces de degradar contaminantes orgánicos persistentes en agua, como residuos de antibióticos o nano partículas complejas.
Dalia Mazón explica:
“Este tipo de recubrimientos permitirían mantener temperaturas agradables sin la total dependencia de aire acondicionado”.
Además, destaca un enfoque sustentable: los recubrimientos pueden retirarse y reutilizarse tras varias aplicaciones, utilizando la energía solar para degradar contaminantes en agua contaminada procedente de industrias o desechos farmacológicos.
¿Por qué estos semiconductores representan un avance estratégico?
- Economía circular y sostenibilidad: están hechos con minerales nacionales y de baja toxicidad, reduciendo la huella ambiental y dependencia de materiales importados.
- Diversidad funcional: aplicables en climatización pasiva, tratamiento de agua, energía solar y más—a diferencia del silicio, que domina en electrónica tradicional.
- Equidad tecnológica local: México apuesta por un desarrollo basado en su propio capital científico, alineado con proyectos estructurales como el programa de semiconductores Kutsari emprendido por el gobierno federal para fortalecer diseño y fabricación nacional.
Este avance no pretende competir con la escala del silicio en las grandes fábricas, sino ofrecer soluciones adaptadas a contextos nacionales y retos ambientales específicos.
Hacia una nueva era: semiconductores compuestos “hechos en México”
El desarrollo de estos materiales forma parte de un movimiento global hacia semiconductores compuestos, como nitruro de galio (GaN) y carburo de silicio (SiC), que superan limitaciones del silicio en aplicaciones de alta potencia, eficiencia energética y resistencia térmica.
En México, estos semiconductores “a la mexicana” representan una diversificación tecnológica: no son chips para smartphones o centros de datos, pero sí herramientas críticas para tratar agua, controlar temperatura o impulsar proyectos energéticos y regionales con bajo costo y alto impacto local.
El reto y las oportunidades
Aunque la industria global sigue dominada por el silicio, estas innovaciones pueden consolidarse como nichos estratégicos con gran valor añadido para México. Desafíos como acceso a infraestructura, inversión, formación científica y vinculación industrial son clave para escalar estos desarrollos
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