Redacción Marlone Serrano
Contra todo pronóstico y en un escenario cargado de historia, las Chivas del Guadalajara se impusieron 2-1 al Club América en el Estadio Ciudad de los Deportes, cortando una racha de casi ocho años sin vencer a su eterno rival en temporada regular. El triunfo rojiblanco, con goles de Roberto “Piojo” Alvarado y Armando “Hormiga” González, se convirtió en un grito de desahogo para la afición tapatía.
Un inicio azulcrema con sabor francés
El partido arrancó con dominio americanista. Allan Saint-Maximin, el refuerzo francés de las Águilas, mostró destellos de calidad desde los primeros minutos, generando peligro por la banda derecha. A los 12’, un doble cabezazo entre Zendejas y Lichnovsky estuvo cerca de abrir el marcador, pero el balón se fue por encima del arco defendido por Miguel “Tala” Rangel.
Chivas resiste y responde
Aunque Guadalajara no tomó la iniciativa ofensiva en la primera mitad, logró contener los embates azulcremas. La salida momentánea de Álvaro Fidalgo por molestias físicas marcó un punto de inflexión. Para el segundo tiempo, Chivas salió con mayor determinación y al minuto 63, un centro raso de Gutiérrez Galavis fue empujado por Alvarado al segundo poste, rompiendo el cero y la sequía goleadora en clásicos.
La Hormiga pica en el momento justo
Con América volcado al ataque tras los cambios de André Jardine, fue Chivas quien encontró el segundo tanto. Al minuto 87, Armando González condujo desde medio campo y remató de zurda al borde del área, venciendo a Luis Ángel Malagón y poniendo el 0-2 que parecía definitivo.
Zendejas da vida, pero no alcanza
En tiempo de compensación, Alejandro Zendejas cobró con precisión un tiro libre que puso el 1-2 en la pizarra, generando tensión en los últimos instantes. Sin embargo, el esfuerzo final de las Águilas no fue suficiente y el silbatazo decretó la victoria rojiblanca.
Un clásico que reescribe la historia
La victoria no solo representa tres puntos para Chivas, sino también un golpe anímico que podría marcar el rumbo del torneo. Para América, el resultado deja dudas en su esquema defensivo y en la efectividad de sus cambios. El Clásico Nacional volvió a demostrar que, en el fútbol mexicano, las estadísticas se rompen y las emociones mandan.
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