El retiro de millones de trabajadores eleva la presión sobre el presupuesto

Redacción: Andrea García

El gasto destinado a pensiones y jubilaciones en México mantiene una tendencia al alza y se ha convertido en uno de los rubros con mayor peso dentro del presupuesto público. Durante la última década, los recursos destinados a estos pagos han aumentado de manera significativa, impulsados entre otros factores por el retiro de más trabajadores. El crecimiento plantea nuevos desafíos para las finanzas públicas y para la planeación presupuestaria de los próximos años.

Los recursos contabilizados corresponden a distintos esquemas de jubilación vinculados con instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Esta medición no contempla los recursos destinados a las pensiones del Bienestar, por lo que el gasto público relacionado con este concepto es superior al registrado en las cifras de Hacienda.

La evolución del gasto permite observar un crecimiento sostenido durante los últimos años. Después de registrar 944 mil millones de pesos en 2015, el monto fue aumentando de manera gradual hasta alcanzar niveles superiores al billón de pesos. Para 2019 ya se ubicaba en 1.186 billones y posteriormente continuó con una tendencia ascendente, hasta llegar al nivel registrado al cierre de 2025.

El comportamiento más reciente también muestra una aceleración. Durante el último ejercicio, los recursos destinados a pensiones y jubilaciones aumentaron 6.8% en términos reales respecto al año anterior. De acuerdo con la información difundida con base en datos de Hacienda, este concepto representa alrededor de 18% del presupuesto, una proporción que permite dimensionar su importancia dentro de las finanzas públicas.

Entre los factores relacionados con este comportamiento se encuentra el proceso de retiro de trabajadores que comenzaron a cotizar bajo los sistemas previos a la reforma de 1997. Fausto Hernández Trillo, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), ha señalado que México atraviesa una etapa de mayor presión financiera debido al número de personas que alcanzarán la edad de jubilación durante los siguientes años.

El incremento de estas obligaciones representa un reto para la planeación presupuestaria, ya que una parte cada vez más importante de los recursos debe dirigirse a cubrir pagos pensionarios. Esta situación puede reducir el margen disponible para atender otras necesidades gubernamentales y obliga a considerar cómo evolucionarán los compromisos conforme avance el envejecimiento de la población.

Especialistas citados en análisis sobre las finanzas públicas han planteado que la presión relacionada con las pensiones podría alcanzar un punto máximo durante los próximos años. Aun cuando posteriormente pudiera presentarse una moderación en el ritmo de crecimiento, las obligaciones adquiridas permanecerán durante un periodo prolongado y continuarán formando parte de las necesidades presupuestarias del Estado.

La magnitud del cambio registrado durante la última década también puede apreciarse al comparar el inicio y el final del periodo. El gasto aumentó en alrededor de 667 mil millones de pesos a precios constantes de 2025, lo que evidencia el mayor peso que han adquirido las obligaciones pensionarias dentro de la estructura del presupuesto público mexicano.

Para 2026, el Presupuesto de Egresos de la Federación contempla aproximadamente 1.704 billones de pesos para pensiones y jubilaciones, considerando recursos vinculados con el Gobierno Federal, IMSS, ISSSTE, Pemex y CFE. Esta previsión confirma que el pago de jubilaciones continuará representando una partida de gran relevancia para las finanzas nacionales.

El crecimiento observado mantiene abierta la discusión sobre el futuro financiero del sistema pensionario mexicano. El desafío consiste en garantizar los pagos correspondientes a quienes ya están jubilados y, al mismo tiempo, atender las obligaciones que surgirán conforme más trabajadores lleguen a la edad de retiro. La evolución de este gasto será un elemento relevante para las finanzas públicas durante los próximos años.

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