Redacción: Inés Arroyo
La economía de Japón se contrajo un 0.2% en el primer trimestre de 2025, según datos oficiales publicados por el gobierno. Esta caída fue mayor a la esperada por los analistas, quienes previeron una reducción del 0.1%.
Este retroceso se da en un contexto de alta inflación y preocupaciones por las políticas arancelarias de Estados Unidos, que afectan a Japón, su aliado económico más cercano. Las tarifas impuestas por la administración Trump impactan sectores clave como la industria automotriz y la producción de acero.
Aunque algunos aranceles están suspendidos hasta julio, la incertidumbre sobre su continuidad genera dudas en las empresas japonesas. Ryutaro Kono, economista jefe de BNP Paribas, advierte que esta situación puede reducir la inversión empresarial y la demanda de productos, lo que agravaría la desaceleración.
Además de las tensiones comerciales, Japón enfrenta problemas internos. El consumo en el país es débil y la inflación anual, cercana al 2% desde 2022, limita el gasto de los hogares. Destaca especialmente el aumento del precio del arroz, que subió casi un 93%, junto al encarecimiento de la energía y otros alimentos básicos.
En 2024, la economía japonesa mostró signos de recuperación con un crecimiento anual del 0.1% y una expansión del 0.6% en los últimos meses. Sin embargo, el inicio de 2025 indica que el camino hacia la recuperación será complicado.
Ante este panorama, queda la pregunta: ¿cómo logrará Japón superar las tensiones comerciales y la inflación para recuperar su crecimiento económico?

