Redacción Ana Paola Pazaran
Las empresas de México y del mundo están incrementando de manera significativa la adopción de herramientas de inteligencia artificial, impulsadas por la necesidad de mejorar su productividad, automatizar procesos y fortalecer su competitividad. Sin embargo, el principal desafío ya no consiste en incorporar esta tecnología, sino en demostrar que las inversiones realizadas generan beneficios económicos concretos y sostenibles. Así lo revela el informe Global AI Pulse Q2 2026, elaborado por la consultora KPMG.
De acuerdo con el estudio, en México el porcentaje de organizaciones que se encuentran en una fase activa de implementación de inteligencia artificial pasó del 17 al 26% durante el último trimestre. A nivel mundial también se registró un crecimiento importante, al aumentar del 13 al 22% las empresas que integran esta tecnología en sus operaciones. Estas cifras reflejan que la IA dejó de ser una herramienta experimental para convertirse en una prioridad estratégica dentro de numerosas industrias.
Pese al avance en la adopción, los resultados financieros aún son limitados. Solo el 7% de las organizaciones, tanto en México como en el resto del mundo, afirma haber logrado consolidar un retorno de inversión claro mediante el uso de inteligencia artificial. Esto evidencia que muchas empresas todavía enfrentan dificultades para traducir la innovación tecnológica en ganancias tangibles, productividad medible o reducción significativa de costos.
El informe también señala que la inversión destinada a proyectos de IA continúa siendo elevada. A nivel global, el gasto promedio pasó de 186 millones a 188 millones de dólares, una variación mínima que demuestra que las compañías mantienen su compromiso financiero con estas iniciativas, aunque ahora existe una mayor presión para justificar los recursos destinados a esta tecnología.
La alta dirección de las organizaciones ha asumido un papel más activo en la supervisión de los proyectos relacionados con inteligencia artificial. Según Gustavo Gómez, socio líder de Inteligencia Artificial de KPMG, el objetivo es garantizar un uso responsable que permita generar confianza, crear valor para el negocio y obtener un retorno de inversión que justifique las fuertes inversiones realizadas.
El éxito de la IA dependerá menos de la cantidad de herramientas implementadas y más de la capacidad de las empresas para integrarlas dentro de su estrategia de negocio. Esto implica definir objetivos claros, capacitar al personal, establecer mecanismos de gobernanza y medir continuamente el impacto de la tecnología en los resultados operativos y financieros.
La inteligencia artificial continúa consolidándose como una de las principales herramientas de transformación empresarial. No obstante, el desafío para las organizaciones ya no consiste únicamente en adoptar esta tecnología, sino en demostrar que sus inversiones generan beneficios reales. La rentabilidad, la eficiencia y la correcta gobernanza serán los factores que determinarán el éxito de la IA en los próximos años.

