Informe revela la cruda realidad de Cuba: El 89% de las familias viven en pobreza extrema 

Redacción: Guicel Garrido 

Una nueva encuesta realizada por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) desmiente la narrativa oficial del régimen cubano, revelando una profunda crisis social y económica en el país. El Informe 2025 sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, basado en 1,344 entrevistas, destaca que el 89% de las familias cubanas viven en la pobreza extrema, y que 7 de cada 10 cubanos se ven obligados a saltarse al menos una comida diaria. Este estudio subraya el deterioro de las condiciones de vida, con apagones, escasez de alimentos, inflación y bajos salarios como las principales preocupaciones de la población. 

El estudio revela un panorama de precariedad generalizada. Por primera vez, los apagones (72%) superan la crisis alimentaria (71%) como principal inquietud, seguidos por el costo de la vida (61%) y la salud pública deficiente (42%). A pesar de las dificultades, el 37% de los hogares recibe remesas del exterior, una cifra que ha aumentado significativamente desde 2024. Sin embargo, estas ayudas son modestas: el 44% de las remesas son inferiores a 50 dólares. La situación laboral también es precaria, ya que solo el 26% de los cubanos trabaja a tiempo completo, y el 12% se encuentra desempleado, una cifra que se mantiene estable desde el año anterior. 

Las desigualdades y vulnerabilidades son evidentes en diferentes grupos de la población. El informe identifica a los adultos mayores (82%), las personas que no reciben remesas (62%) y los desempleados (34%) como los más afectados por la crisis. En cuanto a la composición racial de los encuestados, el 48% se identificó como blanco, el 32% como mulato o mestizo, y el 20% como negro. La desaprobación de la gestión gubernamental es casi unánime, alcanzando el 92% de los encuestados, y desciende al 3.39% entre los jóvenes de 18 a 30 años, lo que refleja un profundo descontento en las nuevas generaciones. 

La crisis también se manifiesta en la falta de acceso a servicios básicos. Solo el 3% de la población puede adquirir medicinas en farmacias estatales, mientras que la mayoría recurre a envíos del exterior o a organizaciones de caridad. La vivienda y el acceso al agua potable también presentan problemas serios, con el 15% de las casas en riesgo de derrumbe y solo el 15% de la población con acceso permanente al agua. El informe del OCDH pinta un cuadro desolador que contradice el discurso oficial de un país con “derechos sociales garantizados”, confirmando la magnitud de la crisis social y económica que afecta a millones de cubanos. 

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