Redacción: Grecia Rodriguez
La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que las indemnizaciones por muerte se calcularán con la UMA y no con el salario mínimo, garantizando pagos justos y actualizados en México.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación puso fin a un debate que llevaba años generando confusión: ¿con qué medida deben calcularse las indemnizaciones por muerte? La respuesta llegó en el pleno, que resolvió que la referencia correcta es la Unidad de Medida y Actualización y no el salario mínimo. El caso surgió de dos expedientes diferentes. En uno, una persona perdió la vida tras ser atropellada en carretera; en el otro, un paciente falleció por deficiencias médicas en instalaciones del IMSS. En ambos procesos, las familias exigían que las indemnizaciones se calcularan con base en el salario mínimo, lo que habría significado montos más altos. Sin embargo, la Corte determinó que la UMA es el parámetro que debe aplicarse.
La decisión no fue sencilla. En el pasado, las Salas de la Corte habían emitido criterios diferentes. La Primera Sala consideraba que el salario mínimo debía usarse porque la indemnización por muerte estaba ligada a la naturaleza laboral. La Segunda Sala, en cambio, sostenía que la Constitución y el decreto de eliminación prohibían expresamente utilizar el salario mínimo como referencia en obligaciones que no fueran estrictamente laborales. Esa contradicción fue la que obligó al pleno a pronunciarse.
Con el fallo, la Corte dejó claro que el salario mínimo debe proteger únicamente el ingreso de los trabajadores, mientras que la UMA funciona como un parámetro neutral para calcular obligaciones de todo tipo: fiscales, administrativas, civiles, mercantiles e incluso penales. Al desvincular las indemnizaciones del salario mínimo, se evita que este pierda su función principal y se asegura que las compensaciones mantengan su valor real.
La UMA se actualiza cada año conforme al Índice Nacional de Precios al Consumidor, lo que garantiza que las indemnizaciones no se queden rezagadas frente a la inflación. Para los ministros, este mecanismo asegura que las víctimas reciban una reparación justa y proporcional, sin generar distorsiones económicas. Más allá de los tecnicismos, lo que significa esta resolución es certeza jurídica. Las familias que atraviesen procesos de indemnización sabrán que el cálculo se hará bajo un mismo parámetro, actualizado y uniforme. Las instituciones y empresas, por su parte, tendrán claridad sobre cuál es la referencia que deben aplicar.
La decisión también refuerza la política de desindexación que México adoptó hace algunos años, con el objetivo de evitar que el salario mínimo se utilizara como medida en ámbitos ajenos al laboral. En su momento, esa práctica generaba efectos inflacionarios y distorsiones que afectaban tanto a la economía como a los trabajadores.
Con este fallo, la Corte busca equilibrar dos objetivos: proteger los derechos de las víctimas y mantener la estabilidad económica. La UMA se consolida, así como el instrumento oficial para calcular indemnizaciones y otras obligaciones, dejando atrás la incertidumbre que existía. En sí, esta resolución marca un antes y un después: las indemnizaciones por muerte ya no se calcularán con el salario mínimo, sino con la UMA, un parámetro pensado para dar justicia sin perder de vista la realidad económica del país.

