Islas Marías: de prisión federal a destino turístico sostenible

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Redacción Marlone Serrano

Durante más de un siglo, las Islas Marías fueron sinónimo de aislamiento. La colonia penal fundada en 1905 se convirtió en uno de los símbolos más duros del sistema penitenciario mexicano. Sin embargo, tras su cierre en 2019 y su reapertura como destino turístico en 2022, el archipiélago —compuesto por María Madre, María Magdalena, María Cleofas y San Juanito— vive hoy una transformación histórica que merece ser contada. 

De colonia a complejo penitenciario 

En 2008, bajo la administración de Felipe Calderón, las Islas Marías dejaron de ser colonia penal para convertirse en un Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso). El cambio fue abrupto: de una comunidad de poco más de 1,800 internos y sus familias, se pasó a un complejo con 14,000 reclusos en menos de un año. La vida isleña, marcada por la convivencia y el sentido de comunidad, se transformó en un sistema rígido y masificado. 

Testimonio de un ex colono 

Alejandro Vega, ex interno con expediente 29,374, recuerda con claridad ese proceso: 

“Muy buenos días, mi nombre es Alejandro Vega, expediente 29 mil 374, presente y vivo para la lista de las 11 y media de la mañana, que era una forma de cómo nos comunicábamos tres veces al día. Yo llegué en 2005, vengo de Michoacán, tierra caliente. Estuve ocho años, tres meses y doce días en Islas Marías. Me tocó vivir la colonia y me tocó vivir el complejo, dos experiencias distintas.” 

Alejandro describe cómo al llegar, el director les dijo: “Bienvenidos al paraíso”. Y aunque era una prisión, él se lo creyó. Durante la etapa de colonia pudo vivir con su esposa e hijos, quienes asistían a la escuela en la isla. Aprendió oficios, como cinegrafista y artesano, y encontró un sentido de comunidad que lo marcó para siempre. 

El cambio al Cefereso fue un choque emocional: 

“De ser 1,800 personas se convirtió en casi 14,000 en menos de un año. Nos uniformaron, se perdió el sentido de comunidad. Estuve en la prisión de máxima seguridad Laguna del Toro, hasta después del motín. Gracias a la revisión de casos pude salir libre.” 

Hoy, Alejandro regresa como visitante y artesano: 

“No romantizo la isla, pero es una experiencia maravillosa. Antes solo veníamos porque estábamos pagando una sentencia, ahora está abierta a todos. Yo creo en la isla porque sé que es mágica. Recomiendo venir, caminar, escuchar los loros cabeza amarilla, ver los mapaches, sentir la naturaleza. Es una experiencia única que solo se vive aquí.” 

Un cierre histórico 

En 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el cierre definitivo del penal. Con ello, se puso fin a 114 años de historia penitenciaria y se abrió la puerta a un nuevo capítulo: el turismo sostenible. 

Hoy, los visitantes recorren los vestigios del penal, el Museo de Sitio, el Auditorio Muros de Agua José Revueltas, el Panteón y los miradores naturales. La narrativa cambió: de “infierno” a “paraíso”. 

Un destino de memoria y turismo 

La transformación de las Islas Marías es un ejemplo de cómo un espacio marcado por el dolor puede convertirse en un lugar de encuentro entre historia y naturaleza. Para ANCOP Noticias, esta nota busca mostrar el impacto social y humano de esa transición: de colonia penal a Cefereso, y finalmente a Reserva de la Biosfera y destino turístico. 

Visitar las Islas Marías es recorrer la memoria de México, pero también es vivir la esperanza de que los espacios pueden reinventarse. Como dice Alejandro Vega: “Es un paraíso que tiene México y que es muy importante conocerlo.” 

Fotografía: Marlone Serrano

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