Educación fuera de las aulas: SEP y SECIHTI impulsan clases “extra-muros”

Redacción: Andrea Zamora 

Ante las severas lluvias que azotaron Puebla, Veracruz, Querétaro, Hidalgo y San Luis Potosí, Secretaría de Educación Pública (SEP) y Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) anunciaron una estrategia coordinada que habilita planteles, centros de investigación y albergues temporales y plantea clases fuera del aula para que los estudiantes no pierdan el ciclo escolar. 

Ante una emergencia provocada por intensas lluvias e inundaciones en varias entidades del centro-oriente del país como Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Veracruz, la SEP y la SECIHTI activaron un plan de recuperación educativa y social con diez líneas de acción, que incluyen desde centros de acopio hasta clases “extra-muros”.  

La medida, anunciada públicamente por ambas dependencias, contempla la habilitación de instalaciones educativas de la SEP y de centros públicos de investigación de la SECIHTI como espacios de albergue, acopio y distribución de ayuda humanitaria. Se priorizará la atención a menores, personas mayores y con discapacidad.  

En paralelo, se implementará un levantamiento de censos y se gestionará la creación de bases de datos para registrar personas desplazadas o no localizadas. Esto, explican las autoridades, permitirá coordinar apoyos con mayor eficacia y salvaguardar la protección de datos personales.  

En materia educativa, uno de los ejes más visibles del plan es la formación de una red de voluntarios académicos; docentes, estudiantes y personal de apoyo para impartir clases “fuera del aula” (extra-muros), dirigidas a quienes quedaron sin instalaciones escolares por los daños.  

De modo complementario, se movilizarán brigadas de ingeniería que revisarán viviendas, planteles y edificios públicos para emitir dictámenes de riesgo y recomendaciones de reparación segura.  

A mediano plazo, la SECIHTI se encargará junto en coordinación con Protección Civil de desarrollar redes de sensores hidrometeorológicos, centros de señal de alerta y un sistema de teledetección con rutas de inteligencia artificial, para mejorar la predicción de eventos extremos y fortalecer la resiliencia comunitaria.  

Las entidades federales enfatizan que esta estrategia no sólo responde a la emergencia inmediata, sino que busca dejar una infraestructura generada para futuras contingencias, reforzando la articulación entre sectores educativo, científico y social. 

Sin embargo, el éxito del programa dependerá de diversos factores: la rapidez en la reconstrucción de planteles, la calidad de la educación impartida fuera del aula, la logística de voluntarios y la continuidad en la vigilancia meteorológica y estructural de los espacios escolares. 

La decisión refleja la creciente conjunción entre políticas educativas y de ciencia-tecnología: la SECIHTI, recién instituida en 2025, ejerce la rectoría en ciencia, humanidades, tecnología e innovación, y trabaja de la mano con la SEP para intervenir también en la educación básica y media superior.  

En definitiva, la estrategia anunciada plantea una respuesta integral: escuelas que se convierten en albergues, clases que se trasladan al exterior de los salones, y alertas tecnológicas que buscan anticipar el siguiente fenómeno. El reto ahora es la ejecución efectiva en terreno, la continuidad de las clases y la reconstrucción con un enfoque de prevención. El país vigila cómo se desarrollará este programa en una región que exige soluciones inmediatas y sostenibles. 

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