Este lunes, un fuerte terremoto de magnitud 7.4 sacudió el centro de Colombia, convirtiéndose en el evento telúrico más potente registrado en el país durante la última década. El movimiento, que tuvo lugar a las 8:00 de la mañana hora local, se originó a una profundidad de 96 kilómetros y se prolongó por más de un minuto, generando pánico en diversas regiones del suroeste y centro-oeste de la nación.
El epicentro fue localizado por el Servicio Geológico Colombiano en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Hasta el momento, las autoridades reportan una cifra preliminar de 80 personas fallecidas y múltiples heridos, siendo el departamento de Risaralda el más golpeado con 40 decesos confirmados. En el Valle del Cauca se registraron 27 muertes, destacando el lamentable fallecimiento de tres menores de edad en la localidad de Calima El Darién. El departamento del Chocó también informó sobre cuatro víctimas fatales adicionales, mientras que en Manizales se reportaron dos fallecimientos.
La magnitud de los daños materiales es extensa y ha afectado la vida cotidiana de millones de ciudadanos. En Pereira, capital de Risaralda, se reportaron múltiples edificaciones colapsadas y afectaciones significativas en el techo del Aeropuerto Internacional Matecaña. Por su parte, en Manizales, la caída de una de las torres laterales de su emblemática catedral esparció escombros por las vías públicas, mientras que al menos 12 edificios sufrieron daños totales o parciales y 20 viviendas colapsaron. En Cali, la situación es crítica tras el derrumbe de una sección del Hospital Universitario, donde se presume que al menos cinco pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos permanecen atrapados bajo los restos de la estructura.
Testimonios locales reflejan la angustia vivida. Jorge Moncayo, un residente de Cali, describió cómo vio columnas de polvo elevarse por la ciudad mientras los edificios cedían ante la fuerza del temblor. En el Eje Cafetero, ciudadanos reportaron la pérdida de servicios de electricidad y telefonía móvil inmediatamente después del impacto. Ante la urgencia, la congresista Astrid Sánchez Montes de Oca solicitó apoyo sanitario inmediato para el Chocó y pidió al Ejército realizar sobrevuelos en el río San Juan para localizar comunidades que podrían haber desaparecido bajo los derrumbes.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió su cargo hace apenas tres días, activó de inmediato el Comité Nacional para el Manejo de Desastres y se trasladó a Pereira para coordinar personalmente la ayuda humanitaria. El mandatario enfatizó que el gobierno no dejará solos a los afectados y que se priorizará la búsqueda y rescate de personas atrapadas. Como medida de seguridad, la Aeronáutica Civil suspendió las operaciones en los aeropuertos de Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura para evaluar posibles fallas estructurales.
Este fuerte movimiento también tuvo repercusiones internacionales, sintiéndose en Panamá y Venezuela. En Panamá, se evacuaron hospitales y edificios en la capital de forma preventiva, mientras que en Venezuela las autoridades informaron que no hubo daños de gravedad. A pesar del impacto en las zonas costeras, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres descartó la posibilidad de un tsunami en el litoral pacífico, brindando un alivio parcial a las comunidades del centro de Colombia y las costas.

