La Tierra pierde hielo a un ritmo alarmante: Groenlandia y la Antártida elevan el nivel del mar 

Redacción Andrea García 

Un nuevo estudio internacional revela cómo la aceleración de los glaciares está impulsando gran parte de esta pérdida de hielo y advierte sobre sus consecuencias para las zonas costeras. 

Groenlandia y la Antártida, las dos grandes capas de hielo del planeta, han registrado una pérdida acumulada de 11.3 billones de toneladas de hielo entre 1979 y 2023, de acuerdo con una nueva investigación publicada en la revista Scientific Data. El estudio reúne décadas de observaciones y ofrece una de las evaluaciones más completas sobre la evolución de las masas de hielo polares. 

La investigación fue realizada por el equipo internacional Ice Sheet Mass Balance Inter-comparison Exercise (IMBIE), una colaboración científica que integró 42 estimaciones independientes y datos provenientes de 27 misiones satelitales. El registro permite analizar los cambios experimentados por Groenlandia y la Antártida durante varias décadas y comparar la pérdida de hielo registrada en diferentes periodos. 

El deshielo ya impacta el nivel global del mar 

La pérdida de hielo registrada durante este periodo contribuyó a elevar 31.4 milímetros, equivalentes a 3.14 centímetros, el nivel medio global del mar. Groenlandia representó aproximadamente 1.81 centímetros de ese incremento, mientras que la Antártida aportó alrededor de 1.33 centímetros, de acuerdo con los resultados de la investigación. 

Aunque algunos centímetros pueden parecer una variación pequeña, el aumento del nivel del mar tiene consecuencias importantes para las regiones ubicadas en las costas. El incremento puede favorecer condiciones más propicias para inundaciones y erosión, especialmente en comunidades que enfrentan otros factores relacionados con el cambio climático y la exposición a fenómenos extremos. 

Los glaciares aceleran su desplazamiento hacia el océano 

Uno de los principales hallazgos del estudio es que la pérdida de hielo no se explica únicamente por el derretimiento superficial. Los investigadores determinaron que aproximadamente 84% de la pérdida combinada de Groenlandia y la Antártida estuvo relacionada con procesos dinámicos de los glaciares, principalmente una mayor velocidad de desplazamiento y descarga de hielo hacia el océano. 

El 16% restante estuvo relacionado con cambios en el balance de masa superficial de las capas de hielo. Estos resultados muestran que el comportamiento de los glaciares y su interacción con el océano son elementos fundamentales para comprender cómo las grandes masas de hielo están cambiando con el paso del tiempo. 

La pérdida de hielo se aceleró desde la década de 1990 

Los registros analizados por los científicos muestran que la pérdida de hielo comenzó a acelerarse de manera considerable a partir de la década de 1990. En el caso de Groenlandia, la pérdida anual pasó de alrededor de 60 mil millones de toneladas durante la década de 1980 a 264 mil millones de toneladas en promedio durante la década de 2010. 

La investigación también identificó una variación temporal entre 2020 y 2023. Durante esos años, la pérdida de masa de la Antártida fue menor que en la década anterior debido, entre otros factores, a niveles elevados de precipitación y acumulación de nieve en la Antártida Oriental. Los investigadores señalan que esta reducción reciente no representa necesariamente una reversión de la tendencia observada durante las últimas décadas. 

Un desafío para las comunidades costeras 

Los resultados del estudio permiten dimensionar el impacto que la pérdida de hielo polar puede tener más allá de Groenlandia y la Antártida. El aumento del nivel del mar modifica las condiciones de las zonas costeras y puede incrementar la exposición de millones de personas a fenómenos como inundaciones y erosión. 

De acuerdo con las estimaciones difundidas junto con la investigación, el incremento de poco más de tres centímetros asociado a la pérdida de estas dos capas de hielo pone a entre seis y nueve millones de personas adicionales en riesgo de inundaciones y erosión costera. El estudio destaca así la importancia de mantener el monitoreo satelital y mejorar la planificación de las comunidades ubicadas en zonas vulnerables. 

La investigación ofrece un registro de los cambios ocurridos entre 1979 y 2023 y no constituye por sí misma una predicción exacta sobre el futuro nivel del mar. Sin embargo, sus resultados permiten observar la magnitud de la pérdida de hielo registrada durante casi cinco décadas y aportan información para comprender la evolución de uno de los principales componentes del cambio climático. 

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