Redacción: Amairany Ramírez
Una tormenta se cierne sobre el espacio aéreo entre México y Estados Unidos. El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) ha propuesto retirar una autorización clave a la alianza entre Aeroméxico y Delta Air Lines, lo que podría cambiar drásticamente la forma en que millones de personas viajan entre ambos países. La medida, impulsada por la administración de Donald Trump, se basa en la acusación de que México ha incumplido acuerdos de aviación bilaterales.
La razón principal es la alegación del DOT de que México ha violado un acuerdo aéreo bilateral desde 2022. Según las autoridades estadounidenses, el gobierno mexicano desestabilizó el mercado aéreo al restringir los horarios de vuelo de las aerolíneas de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y al obligar a las operaciones de carga a trasladarse al Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA). Esto, aseguran, ha generado costos millonarios adicionales para las empresas aéreas estadounidenses.
Si la propuesta del DOT sigue adelante, la inmunidad antimonopolio que permite a Aeroméxico y Delta operar como una sola entidad sería retirada. Esto significaría que las aerolíneas tendrían que dejar de coordinar sus precios, la capacidad de sus vuelos y el reparto de ingresos, actividades que actualmente realizan bajo este permiso especial.
Tanto Aeroméxico como Delta han alzado la voz, advirtiendo que esta decisión “causaría un daño significativo” a los consumidores que viajan entre ambos países, así como a los empleos y a la competencia en el mercado transfronterizo. En marzo de 2024, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) de México ya había alertado que, de no renovarse esta alianza, estarían en riesgo hasta 18 rutas y se reducirían 1.5 millones de asientos de avión.
Las aerolíneas están revisando la orden y planean presentar una respuesta conjunta al DOT en los próximos días. Cabe destacar que, incluso si se pierde la inmunidad antimonopolio, Delta aún podría mantener su participación en Aeroméxico y continuar con sus vuelos actuales entre Estados Unidos y México, así como mantener actividades como los códigos compartidos o programas de viajero frecuente.
Pero las acciones de Estados Unidos van más allá de esta alianza. El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean P. Duffy, también anunció medidas que obligarán a todas las aerolíneas mexicanas a presentar al DOT los horarios de todas sus operaciones en Estados Unidos y a solicitar aprobación previa para cualquier vuelo chárter de gran tamaño (ya sea de pasajeros o carga) que opere hacia o desde Estados Unidos. Duffy fue enfático al advertir que Estados Unidos se reserva el derecho de rechazar las solicitudes de vuelo de México si el país no toma medidas correctivas. Estas acciones, según el DOT, buscan “equilibrar el mercado y proteger la competencia”.
La situación es de gran preocupación para millones de viajeros y para la industria de la aviación, especialmente si consideramos que México es el destino internacional más visitado por ciudadanos estadounidenses. La posible reducción de rutas y el aumento de costos podrían generar afectaciones operativas y económicas significativas si este conflicto diplomático escala.

