Redacción: José Sahagún
Los San Francisco 49ers confirmaron una de las bajas más sensibles de la temporada: su estrella defensiva Nick Bosa se perderá el resto de la campaña debido a una rotura del ligamento cruzado anterior en la rodilla derecha.
La lesión ocurrió casi al final del primer cuarto del partido de la semana 3, cuando Bosa presionaba al quarterback Kyler Murray durante el enfrentamiento ante los Arizona Cardinals. Un estudio con resonancia magnética reveló el desgarro limpio del ligamento, lo que obliga a cirugía y una recuperación prolongada.
Es la segunda ocasión en que Bosa sufre una lesión de ligamento cruzado. En 2020 se rompió el ligamento de su rodilla izquierda en la semana 2, lo que lo dejó fuera por gran parte de esa temporada.
Los 49ers ya enfrentaban una fuerte oleada de lesiones: jugadores clave como el quarterback Brock Purdy, el ala cerrada George Kittle, así como los receptores Jauan Jennings y Brandon Aiyuk, también están fuera o limitados.
A pesar de esto, el equipo se mantiene invicto hasta la fecha con tres victorias
La ausencia de Bosa representa un golpe importante para la defensa de los 49ers, tanto en presión al quarterback contrincante como en jugadas defensivas clave. El entrenador y los coordinadores deberán ajustar la estrategia, reforzar la línea defensiva y confiar en otros jugadores para llenar el vacío que deja uno de los defensivos más dominantes de la liga.

