Redacción: Daniela Paredes Rocha
El Banxico ajustó una baja estimación de crecimiento económico para 2025. Conoce las razones del recorte, su impacto en la economía mexicana y perspectivas para futuros años.
Además, el ajuste de Banxico no solo refleja una desaceleración puntual. También muestra los riesgos que podrían influir en la economía durante los próximos meses. Entre ellos destacan la incertidumbre global, la volatilidad financiera y la moderación del consumo interno. Estos factores podrían limitar la recuperación.
El Banco de México anticipa que la inversión privada reaccionará con cautela ante un panorama menos optimista. Algunos sectores productivos podrían mostrar menor dinamismo por falta de demanda o por costos más altos.
Banxico había hecho ajustes al alza en el informe pasado a su pronóstico de crecimiento para 2025. Sin embargo, en el reporte actual señaló que tuvo que modificarlo nuevamente.
La razón es que la contracción de la actividad económica en el tercer trimestre mostró una fragilidad mayor a la que se había anticipado.
Además, explicó que, a lo largo del horizonte de pronóstico, solo se observa una aceleración moderada en el ritmo de expansión.
La economía de México se contrajo en el tercer trimestre debido a un débil desempeño del sector industrial, que difuso una revisión positiva tanto de las actividades agropecuarias como de los servicios. El Producto Interno Bruto (PIB) cayó un 0.3% frente al periodo abril-junio de acuerdo con cifras desestacionalizadas, confirmando una lectura anticipada proyectada a finales de octubre.
Para el 2026, Banxico tuvo un cambio sin estimación puntual de una expansión del 1.1%.
En cuanto al aumento de precios, el banco central ajustó a la baja su expectativa de inflación general para el cierre del año.
La pasó de 3.7% a 3.5%.
También señaló que la inflación subyacente es ahora un mejor parámetro de medición, ya que elimina la volatilidad.
Esta se ubica en 4.1% para el cuarto trimestre, frente al 3.7% previo.
Las modificaciones en el aumento de precios subyacentes, dijo Banxico, están “marcadas en el corto plazo” y reflejan principalmente reducciones más graduales a las anticipadas en las variaciones de precios de los servicios y ciertos ajustes al alza por los efectos de los cambios en la Ley del IEPS, el impuesto sobre la renta, recientemente aprobada, lo cual se anticipa que sean limitados y transitorios”.
Además, el ajuste de Banxico no solo refleja una desaceleración puntual, sino también un riesgo que podría influir en la economía durante los próximos meses. Entre ellos se habla de la incertidumbre global, la volatilidad financiera y moderna hacia el consumo interno, factores que podrían limitar la recuperación. El Banco de México también anticipa que la inversión privada podría reaccionar con precaución ante un panorama menos optimista, mientras que algunos sectores productivos podrían enfrentar un menor dinamismo por falta de demanda o costos altos. Aunque el crecimiento de 0.3% no implica una recesión, sí representa un escenario donde las empresas y hogares deberán planearse con cautela, especialmente frente a un entorno económico que podría estar frágil. El reto será impulsar actividades que generen empleo y fortalezcan la actividad económica sin comprometer la estabilidad financiera del país.

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