Redacción: Inés Arroyo
Desde 2019, México ha incumplido la llamada “regla de oro” del endeudamiento, que señala que la deuda pública debe usarse principalmente para inversión en obras que generen ingresos.
Un análisis de México Evalúa revela que, en la primera mitad de 2025, por cada peso que el gobierno pidió prestado, solo se destinaron 70 centavos a inversión física. Esto significa que la deuda crece más rápido que la inversión en infraestructura.
Entre enero y junio de este año, la inversión física alcanzó 399,711 millones de pesos, una caída del 30.4% en comparación con el mismo periodo del año anterior. En contraste, la deuda se ubicó en 567,600 millones, con una disminución del 32.9%.
El total de la deuda pública, medido como Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, llegó a 17.8 billones de pesos, equivalente al 49.5% del Producto Interno Bruto (PIB). De este monto, 13.5 billones son en moneda local y 4.4 billones en moneda extranjera.
La Secretaría de Hacienda prevé que para finales de 2025 la deuda alcance 18.59 billones de pesos, es decir, 51.4% del PIB, manteniendo una posición fiscal estable.
Expertos indican que endeudarse no es negativo si se usa con responsabilidad y se enfoca en proyectos que impulsen el desarrollo económico y social. Sin embargo, alertan que el uso ineficiente de la deuda puede generar una carga financiera sin beneficios reales.
La caída en inversión física se debe a ajustes presupuestales tras un 2024 con gasto extraordinario para cerrar obras prioritarias. La subsecretaria de Egresos de Hacienda explicó que esta reducción es parte de una estrategia para mantener la estabilidad fiscal durante el actual gobierno.
El reto para México es claro: equilibrar el crecimiento de la deuda con una inversión eficiente que beneficie a la economía y al bienestar de la población.
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