Redacción: Grecia Rodriguez
Claudia Sheinbaum presentó un plan con Banxico y la banca comercial para reducir el uso de efectivo y promover los pagos digitales en México.
La iniciativa busca mayor seguridad en las transacciones, inclusión financiera y apoyo a pequeñas y medianas empresas, además de implementar pagos electrónicos en casetas y gasolineras este año.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó un plan que busca cambiar la manera en que los mexicanos realizan sus pagos y transacciones. La idea principal es usar menos efectivo y aprovechar más las herramientas digitales. Pero, para lograrlo, su gobierno está trabajando junto con el Banco de México, la Secretaría de Hacienda y la banca comercial.
Sheinbaum explicó que el objetivo es que cualquier persona pueda pagar con su teléfono, ya sea en una tienda pequeña del centro o en una empresa que necesite cubrir pagos a proveedores. Con esto se busca dar más seguridad y confianza a la economía, además de facilitar la vida diaria. El modelo se inspira en lo que ya hicieron países como Brasil e India, donde el uso de dinero en efectivo se redujo gracias a sistemas de pago electrónicos.
Un punto clave de este proyecto es abrir la puerta a quienes no tienen acceso a servicios bancarios. Se busca que abrir una cuenta sea más fácil y que no sea obligatorio contar con un Registro Federal de Contribuyentes. Esto permitirá que más personas se integren al sistema financiero y puedan formalizar sus actividades sin tantas trabas.
La banca comercial también se comprometió a ampliar los créditos para pequeñas y medianas empresas. Este paso es importante porque las pequeñas y medianas empresas son el motor de la economía mexicana, pero muchas veces enfrentan dificultades para conseguir financiamiento. Por lo tanto, con más apoyo, podrán crecer, generar empleo y fortalecer su papel en el mercado.
Este plan incluye medidas que impactarán de inmediato en la vida cotidiana. Se espera que este mismo año los pagos en casetas de autopistas se hagan de manera electrónica, eliminando la necesidad de efectivo en los viajes. También se busca que la compra de gasolina en estaciones de servicio pueda realizarse con medios digitales, lo que agilizaría los procesos y reduciría riesgos.
Más allá de la tecnología, esta propuesta representa un cambio cultural. Implica que los ciudadanos confíen en los sistemas digitales, que los comercios se adapten a nuevas formas de pago y que las instituciones financieras garanticen seguridad y buen servicio. Si se logra llevar a cabo, la digitalización de la economía mexicana marcaría un antes y un después en la forma en que se realizan las transacciones y en cómo se relacionan los ciudadanos con el Estado.
En sí, el proyecto de Sheinbaum busca que México dé un paso firme hacia la modernidad: menos efectivo, más inclusión financiera y una economía más segura y transparente. Con la colaboración de Banxico, Hacienda y la banca comercial, el reto es convertir esta visión en una realidad que beneficie a millones de personas.

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