Adiós a las tarjetas no solicitadas: ¿quién manda en tu bolsillo?

Redacción: Andrea Zamora 

Con una reforma aprobada por unanimidad, los usuarios ya podrán cancelar por teléfono o vía digital las tarjetas bancarias que no pidieron, sin costo ni letra chica. ¿Qué implica y cómo impacta esto en su relación con los bancos? 

En una sesión especial, la Cámara de Diputados dio el visto bueno a una reforma impulsada por Ricardo Monreal Ávila para modificar la Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros (LTOSF). Esta iniciativa establece que las entidades financieras deberán permitir a los usuarios cancelar por vía telefónica, digital o presencial las tarjetas de crédito o débito que les hayan sido enviadas sin haberlas solicitado.  

Según la nueva disposición, cualquier tarjeta «no solicitada» deberá poder ser dada de baja en un plazo máximo de cinco días hábiles, sin costo alguno para el usuario, y con constancia correspondiente —ya sea en formato físico o digital— que certifique la terminación del contrato.  Además, los bancos no podrán cobrar comisiones por servicios financieros, seguros o membresías que no hubieran sido autorizadas expresamente por el cuentahabiente.  

¿Por qué esta reforma? Según Monreal, es común que instituciones bancarias envíen tarjetas a domicilios de personas que no las solicitaron. Pasado un año, se les cobra anualidad o incluso intereses moratorios, y en algunos casos terminan registradas en el buró de crédito negativo por no pagar algo que no pidieron.  

¿Qué cambia en la práctica? 

  • Los usuarios tendrán una vía rápida y sin costo para deshacerse de tarjetas que nunca pidieron. 
  • Los bancos deberán habilitar un botón visible 24/7 en sus apps, banca en línea o web oficial, para tramitar la cancelación digital.  
  • Cualquier cobro o comisión por cancelar ese tipo de servicios estará prohibido. 
  • Desde el momento de la solicitud, la entidad dispone de cinco días para procesar la baja del plástico. 

¿Por qué importa para el consumidor? 

Esta reforma refuerza el control del usuario sobre sus productos financieros y busca atajar una práctica que consideraban usuarios como abusiva: recibir tarjetas que nunca solicitaron y ser “obligados” a mantenerlas o pagar por ellas. Así, se da un paso hacia una mayor protección del cliente en el sistema bancario mexicano. 

Retos y puntos por vigilar: 

Aunque la reforma ya fue aprobada por los diputados con 467 votos a favor y sin oposición, el camino al Senado aún debe completarse.  Será clave ver cómo implementan los bancos el proceso, la visibilidad del botón de cancelación, la rapidez de respuesta y que no haya costos escondidos. 

Asimismo, los titulares advierten que habrá resistencia por parte de los bancos o gestiones de cabildeo para suavizar el alcance de la norma. Monreal lo reconoció y afirmó que la aprobación “fue indispensable para proteger a los usuarios”.  

La reforma representa una victoria para quienes buscan mayor transparencia y control sobre sus finanzas personales. Ahora el usuario tiene instrumentos legales más claros para evitar que se le impongan productos que no pidió y que terminen afectando su historial crediticio o bolsillo. 

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