Redacción: Guicel Garrido

La parálisis presupuestaria en Washington escaló este miércoles a un nuevo nivel de confrontación política, luego de que el gobierno del presidente Donald Trump procediera a congelar $26 mil millones de dólares destinados a programas en estados gobernados por el partido demócrata. La medida, percibida como una táctica punitiva, afecta directamente a proyectos de gran envergadura y se produce mientras el cierre parcial del gobierno federal paraliza amplias funciones esenciales y deja a miles de empleados sin sueldo.
El golpe financiero incluye la retención de $18 mil millones para proyectos de tránsito, impactando significativamente a Nueva York, y unos $8 mil millones en iniciativas de energía verde distribuidas en 16 estados demócratas, entre ellos California e Illinois. Este movimiento subraya la decisión del presidente de utilizar el cierre, el décimo quinto desde 1981, como una herramienta de presión política contra sus adversarios, apropiándose de facto de una potestad presupuestaria que constitucionalmente pertenece al Congreso.
Mientras la disputa por los fondos se intensifica, las consecuencias del shutdown se sienten con dureza en todo el país. Cerca de 750,000 trabajadores federales han sido enviados a casa, y otros, como la Patrulla Fronteriza y los controladores de tráfico aéreo, están obligados a trabajar sin percibir su salario.
La situación del sistema aéreo es particularmente alarmante. Asociaciones clave han emitido alertas sobre riesgos de seguridad y retrasos inminentes en vuelos, recordando el precedente del cierre de 2018-2019, que terminó precisamente por el caos generado en el control aéreo. Actualmente, 13,300 controladores y personal de seguridad esencial están operando sin remuneración, según el plan del Departamento de Transporte (DOT).
Nick Daniel, presidente de la Asociación Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo (NATCA), fue enfático: “El Congreso debe restablecer la financiación federal para que la seguridad y la eficiencia de nuestro sistema nacional del espacio aéreo no se vean comprometidas”. La NATCA además informó que la Administración Federal de Aviación (FAA) ha suspendido temporalmente a más de 11,300 empleados, incluyendo a 2,350 profesionales de la asociación como ingenieros de certificación aeronáutica.
El enfrentamiento político se centra en la negativa del Senado, horas antes del cierre, a aprobar una medida de gasto a corto plazo debido a un desacuerdo sobre la extensión de prestaciones sanitarias.
La Casa Blanca ha endurecido su postura. El vicepresidente J. D. Vance advirtió que el gobierno podría verse forzado a realizar despidos permanentes si el cierre se prolonga más de unos pocos días, lo que se sumaría a una ola de 300,000 recortes ya previstos para diciembre.
Líderes demócratas han condenado las acciones del gobierno. Hakeem Jeffries, de la Cámara de Representantes, criticó el congelamiento de fondos para el Metro y los puertos de Nueva York, advirtiendo que “dejaría a miles de personas sin trabajo”. Por su parte, el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, acusó a Trump de “apuntar a los estadounidenses normales con fines partidistas”. La situación sugiere que la parálisis podría prolongarse, con el riesgo de graves consecuencias para la seguridad y la economía nacional.
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