Redacción: Javier Escárcega
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, defendió la entrega de 37 presuntos integrantes de organizaciones criminales a Estados Unidos, asegurando que fue una decisión soberana del Estado mexicano analizada bajo criterios de seguridad nacional y coordinación bilateral, y no una concesión automática ante presiones externas.
En su conferencia de prensa matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la entrega de los 37 presuntos criminales a autoridades de Estados Unidos se realizó a solicitud formal del Departamento de Justicia de ese país, pero que la decisión final fue tomada por México tras un análisis exhaustivo. Subrayó que esta acción fue resuelta por el Consejo Nacional de Seguridad, instancia que evaluó individualmente cada caso con base en criterios de seguridad nacional y conveniencia para el país, insistiendo en que “se pone primero a México por encima de todo”.
Sheinbaum rechazó las afirmaciones de que la entrega de estos reos buscados por la justicia estadounidense fue resultado de presiones políticas o mediáticas, o una medida para “quedar bien” con Washington. En contraste, indicó que el proceso se realizó conforme a la cooperación y coordinación bilateral en materia de seguridad pública, con pleno respeto a la soberanía nacional y sin que ello signifique subordinación ante el gobierno estadounidense.
Autoridades mexicanas, incluyendo la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía General de la República (FGR), confirmaron que los 37 trasladados estaban recluidos en distintas prisiones del país y eran requeridos por su presunta participación en delitos graves como tráfico de drogas y vínculos con organizaciones criminales. La mayoría de los individuos entregados eran considerados extraditables conforme a la legislación vigente, lo que facilitó su traslado bajo marcos legales bilaterales.
Sheinbaum enfatizó que esta decisión no fue un acto unilateral ni automático a una solicitud externa, sino el resultado de una evaluación soberana que considera factores de seguridad nacional, protección de la población y eficacia de la justicia. Reiteró que cada caso fue revisado con rigor antes de autorizar la entrega, subrayando que el gobierno mexicano actuó de acuerdo con sus propios criterios y prioridades estratégicas.
La mandataria afirmó que la entrega de los criminales forma parte de un esfuerzo más amplio de colaboración con Estados Unidos en temas de seguridad, aunque destacó que esta cooperación no implica ceder autonomía en las decisiones estratégicas de México. Sheinbaum sostuvo que mantener la soberanía nacional fue un principio central en todo el proceso de análisis y ejecución de la entrega, diferenciando entre coordinación y subordinación en políticas de seguridad compartidas.
Las reacciones en el ámbito político y mediático han sido mixtas; mientras algunos sectores destacan la importancia de la coordinación internacional contra el crimen organizado, otros han cuestionado los alcances de este tipo de decisiones respecto a la independencia política y la percepción pública de la soberanía. Ante ello, Sheinbaum reiteró que México tomó la determinación bajo sus propios criterios jurídicos y estratégicos, y que el enfoque seguirá siendo la protección del país ante amenazas del crimen transnacional, en un marco de respeto mutuo con socios internacionales.
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