Redacción: Daniela Paredes Rocha
“La salida de la exministra de Finanzas, un pilar del Partido Liberal marca el final de una carrera de doce años que definió la política canadiense”.
En una noticia que tomó por sorpresa a la clase política canadiense, Chrystia Freeland, la influyente ministra liberal con una destacada trayectoria anunció el 16 de septiembre que se retira del gabinete del primer ministro Mark Carney y que planea abandonar la política federal. Este anuncio marca el final de una carrera meteórica que la posicionó como una de las figuras más versátiles y fuertes del país.
En una carta publicada en sus redes sociales, Freeland, quien se desempeñaba como ministra de Transporte e Infraestructura, comunicó su decisión “con un tremendo reconocimiento y un poco de tristeza.” Añadió que no tiene intenciones de presentarse en las próximas elecciones federales, declarando: “Una gran fortaleza de la democracia es que nadie ocupa un cargo político a perpetuidad. Tras doce años fructíferos en la vida pública, sé que ahora es el momento adecuado para dejar el espacio a otros y buscar nuevos retos para mí”.
El primer ministro Mark Carney, en un comunicado, agradeció a su antigua competidora en la carrera por el liderazgo liberal por sus años de servicio. Anunció que le ha pedido que asuma el nuevo rol de representante especial de Canadá para la reconstrucción de Ucrania, una señal de su continua relevancia en el ámbito diplomático. Carney elogió a Freeland, destacando que “su versatilidad, su inteligencia y su formato de ser líder basado en principios han servido a los canadienses a través de desafíos y cambios extraordinarios.”
A lo largo de su carrera, Freeland desempeñó papeles cruciales, convirtiéndose en 2020 en la primera mujer designada como ministra de Finanzas. También fue una figura clave en la diplomacia canadiense, sirviendo como ministra de Comercio Internacional y de Relaciones Exteriores. Fue fundamental en el liderazgo del equipo negociador canadiense durante el primer mandato del presidente estadounidense Donald Trump, logrando el acuerdo comercial T-MEC. Su firmeza en las negociaciones le valió la ira de Trump, quien la calificó de “venenosa”, así como las sanciones de Rusia en 2014.
Su salida plantea serias preguntas sobre el futuro del liderazgo del Partido Liberal y la estrategia que se adoptará para las próximas elecciones federales. Su partida abre la puerta a una nueva generación de líderes y a una etapa de incertidumbre sobre quién guiará a la nación.

