Redacción: Daniela Paredes Rocha
Análisis del cierre de la política mexicana en 2025 y las proyecciones para 2026, dejan las reformas, agenda pública, retos institucionales y escenarios futuros.
Cada fin de año es habitual que familias, individuos y empresas realicen un balance de los logros alcanzados y planteen expectativas para el ciclo venidero. En materia económica, 2025 se perfila como un año marcado por una ralentización que llevará al país a crecer, apenas, un medio punto porcentual.
Este fenómeno no es aislado de este año; desde 2024 la economía mostró una tasa de crecimiento inferior al 2.0%. Los conflictos geopolíticos y comerciales a nivel global han incrementado la incertidumbre, afectando las perspectivas de expansión nacional. Internamente, este escenario se vio alimentado por reformas estructurales —como la Ley de Resguardo y la reforma al Poder Judicial—, a lo que se sumó un ajuste fiscal que recayó, primordialmente, en la inversión pública. Para 2026, el consenso de los especialistas encuestados por Banxico prevé un ligero repunte del 1.2%.
Indicadores bajo la lupa: Inflación y empleo.
Pese al panorama, esta desaceleración no ha ido acompañada de un deterioro generalizado en los indicadores, como podría suponerse. El desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos, cercanos al 3%, mientras que la inflación muestra una tendencia a la baja, rondando el 3.6% y manteniéndose dentro del rango objetivo del Banco Central (2% a 4%).
Para el próximo año, se espera que la inflación promedio se ubique en un 4%. Este cálculo está influido por la expectativa de mayores aranceles a las importaciones de países sin tratados comerciales. Asimismo, el incremento al salario mínimo —que entre 2018 y 2026 habrá acumulado un aumento superior al 150% en términos reales— juega un papel simbólico y determinante en dicho pronóstico.
Política financiera y tipo de cambio.
La evolución del crecimiento, el empleo y las presiones ha permitido que las tasas de interés mantengan una carrera descendente. A principios de 2025, la tasa objetivo del Banco de México se situaba en un 10%; actualmente se ubica en 7.25% y se proyecta que para 2026 descienda hasta el 6.5%.
Este nivel, al ser superior en términos reales respecto a las tasas en Estados Unidos, ha sido bueno en la apreciación del peso en días recientes. Si bien esto ayuda a quitar las presiones aumentadas provenientes del exterior, también impacta la competitividad del sector exportador y afecta el valor real de los receptores de ideas del extranjero. Para 2026, las expectativas sitúan el tipo de cambio en un promedio de 19.12 pesos por dólar.
Finanzas públicas.
Finalmente, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ve que para 2026 la pérdida pública se sitúe en un 4.1% del PIB, con una deuda pública que no rebasaría el 52.3%. Todo esto se presenta en un contexto de estancamiento económico, un espacio fiscal limitado y una persistente incertidumbre en los mercados.

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ

