Miguel León-Portilla un legado que sigue dialogando con México a 100 años de su nacimiento 

Redacción Melody Escobar 

A cien años de su nacimiento, Miguel León-Portilla continúa presente en la memoria cultural de México. Su legado como historiador, investigador y estudioso de las culturas originarias vuelve a ocupar un lugar central con un homenaje que, además de recorrer su trayectoria intelectual, permite descubrir una faceta menos conocida de su obra: la dramaturgia.  

El Colegio Nacional conmemoró el centenario del natalicio del reconocido historiador con la inauguración de la exposición bibliográfica “Miguel León-Portilla: una vida sin final. Homenaje en su centenario”, una muestra que reúne distintos momentos de su vida y trayectoria. El acto estuvo encabezado por el antropólogo Eduardo Matos Moctezuma, amigo y colega del académico. 

La exposición representa un recorrido por la vida de León-Portilla, desde su infancia hasta sus últimos años y reflexiones. Entre los materiales presentados se encuentran fotografías de su niñez y ejemplares de algunos de los 53 libros que escribió a lo largo de su carrera. Para Matos Moctezuma, uno de los aspectos más significativos de la muestra es la posibilidad de observar el principio y el cierre de una trayectoria intelectual extraordinaria. En ese recorrido destacan dos obras que marcan momentos fundamentales de su vida: “La filosofía náhuatl”, texto relacionado con su tesis doctoral y considerado uno de los pilares de su pensamiento, y “Yo soy mi memoria”, una obra que reúne parte de sus reflexiones finales. 

El homenaje también permitió conocer una faceta menos explorada de León-Portilla a través de una lectura dramatizada de “La Huida de Quetzalcóatl”, su primera y única obra teatral. Escrita en 1952, la pieza permaneció durante décadas fuera del alcance del público hasta que el poeta Marco Antonio Campos lo convenció de publicarla. La obra llegó finalmente a los escenarios en 2017, bajo la dirección y adaptación de Mónica Raya, con el respaldo de Teatro UNAM. 

“La Huida de Quetzalcóatl” plantea un diálogo profundo alrededor de la identidad, el tiempo, la divinidad, la inmortalidad y la cultura de los antiguos pueblos nahuas. A través de la figura de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, la obra también aborda decisiones, conflictos y tragedias que forman parte de la compleja historia del personaje. 

La dramatización presentada durante el homenaje estuvo a cargo de integrantes de la Compañía Nacional de Teatro, quienes dieron vida a un fragmento de esta obra. El centenario de Miguel León-Portilla se convierte así en una oportunidad para volver a mirar su pensamiento desde diferentes perspectivas. Su trabajo no solo ayudó a comprender mejor el pasado indígena de México, sino que abrió espacios para reflexionar sobre la identidad, la memoria y la riqueza cultural del país. 

A cien años de su nacimiento y varios años después de su muerte, su obra demuestra que hay autores cuya presencia no desaparece: permanece en los libros, en las aulas, en los escenarios y, sobre todo, en las preguntas que sus ideas siguen provocando. 

Post Views237 Total Count

Entradas relacionadas