Redacción: Daniel Lee
Durante años, el acoso escolar ha sido una herida abierta en el sistema educativo mexicano. Ante cifras alarmantes y tragedias que han marcado a familias enteras, el sector empresarial y diversas organizaciones civiles presentaron la Norma BULL-LI:2025/A, un nuevo marco técnico y ético diseñado para erradicar la violencia en los entornos educativos y promover espacios seguros, respetuosos y empáticos en todo el país.
En la ceremonia participaron Sofía Ize Ludlow, directora de la Fundación BBVA México; Óscar David Hernández Carranza, presidente del Consejo Directivo de Protocolo AB; y Francisco Cervantes Palacios, presidente de la Comisión de Innovación y Futuro Industrial de la Concamin y vicepresidente de la Comisión de Alta Tecnología del CCE. Los tres coincidieron en la urgencia de impulsar un cambio profundo en las relaciones cotidianas dentro de las comunidades educativas, fomentando el respeto, la empatía y la seguridad colectiva.
Hernández Carranza destacó que prevenir el bullying es una inversión en productividad, seguridad y cohesión social, y llamó a todas las instituciones educativas —públicas y privadas, desde preescolar hasta nivel superior, incluyendo centros extracurriculares y plataformas virtuales— a sumarse a la iniciativa.
La Norma BULL-LI:2025/A, disponible de forma gratuita y pública, establece lineamientos claros para la prevención, detección, intervención y seguimiento de casos de acoso escolar. También promueve el bienestar emocional, los derechos humanos y la creación de entornos seguros y respetuosos, explicó Ize Ludlow, quien subrayó su aplicabilidad universal en todos los niveles educativos y contextos, involucrando a estudiantes, docentes, directivos, familias y personal administrativo.
De acuerdo con Hernández Carranza, estudios internacionales confirman que los niños que ejercen acoso de forma reiterada tienen mayor probabilidad de involucrarse en conductas delictivas en la adolescencia. Según la UNESCO, uno de cada tres estudiantes en el mundo —el 32%— ha sido víctima de bullying en el último mes.
En México, el problema es igualmente grave: el 28% de los adolescentes (3.3 millones de estudiantes) ha sufrido acoso escolar en el último año, y siete de cada diez niños padecen algún tipo de violencia en la escuela. El bullying cuesta al país más de 7 mil millones de pesos anuales en atención médica, salud mental y pérdida de productividad, y está vinculado a más de 200 mil muertes al año a nivel mundial. En México, el suicidio es la tercera causa de muerte entre menores de 10 a 24 años.
Ize Ludlow señaló que este nuevo estándar representa un cambio de paradigma institucional, al pasar de un modelo punitivo a uno preventivo y formativo, basado en la convivencia, la empatía y la resolución pacífica de conflictos. Subrayó además que la responsabilidad de construir una cultura de paz debe ser compartida entre escuelas,
familias y comunidades.
“Las familias y las escuelas no pueden solas. Desde el sector empresarial tenemos el deber de sumarnos, de exigir estos estándares y de generar las soluciones”, afirmó. Por su parte, Francisco Cervantes Palacios enfatizó que la norma tiene alcance internacional, carácter voluntario y aplicación universal, y puede ser adoptada por cualquier institución educativa del mundo.
“El futuro de la sociedad se construye enlazando la comunidad, la familia y las aulas. El sector empresarial no puede permanecer ajeno a la crisis silenciosa que viven millones de niñas, niños y jóvenes, porque la prosperidad de un país depende de preservar la salud mental, la seguridad y la dignidad de su próxima generación”, señaló.
La Norma BULL-LI:2025/A propone pasar de la reacción a la prevención mediante un sistema integral basado en cinco pilares: atención inmediata, detección confidencial, intervención formativa, prevención sostenida y seguimiento constante. También impulsa la creación de Guardianes Escolares, estudiantes capacitados para identificar y acompañar casos de acoso, y fomenta la participación activa de docentes, familias y plataformas digitales.
Más que un documento técnico, esta norma representa un compromiso ético con la vida y la dignidad de los estudiantes. Su propósito es construir escuelas donde denunciar no sea un riesgo, sino una acción respaldada; donde los maestros reconozcan y atiendan el sufrimiento emocional; y donde el respeto, la empatía y la convivencia sean parte esencial del aprendizaje.

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