Pan de Muerto mueve mil millones en México 

Redacción: Andrea Zamora 

Cada temporada de Día de Muertos, el pan tradicional no solo honra una costumbre: impulsa la economía. Este año, según Canainpa, la venta de pan de muerto dejará una derrama cercana a mil millones de pesos, con impacto directo en miles de panaderías familiares y empleos. 

En el marco del Día de Muertos, la venta del pan de muerto se convierte además de tradición cultural, en un motor económico clave para el país. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares de México (Canainpa), se estima que este año la comercialización de pan de muerto dejará una derrama de un mil millones de pesos, lo que representa un crecimiento del 3.5 % con respecto al año anterior.  

El presidente de Canainpa, Julián Castañón Fernández, detalló que, en la Ciudad de México, la celebración de Día de Muertos generará una derrama total de más de 13 mil millones de pesos, de los cuales una parte significativa corresponde al pan de muerto.  

Además del valor económico, el pan de muerto sostiene una cadena productiva muy amplia. Canainpa reporta que el sector de panaderías incluye más de 54 000 establecimientos en todo México, la mayoría micro o pequeñas empresas familiares.  

En términos de empleo, el sector panificador emplea a más de 500 mil personas directamente, y añade otros 4.5 millones de empleos indirectos relacionados con la cadena de suministro.  

El precio promedio de una pieza mediana de pan de muerto es aproximadamente de 220 pesos por kilo, aunque puede variar dependiendo de la panadería y los ingredientes.  

Sin embargo, no todo es crecimiento sin obstáculos. Según El Economista, la industria enfrenta retos como la competencia informal (venta “pirata” o fuera de regulación), lo cual puede frenar el dinamismo comercial del pan de muerto.  

Además, los insumos básicos para la elaboración (harina, azúcar, huevo) han presentado alzas que presionan los costos de producción, aunque muchas panaderías han optado por absorber parte del gasto extra para evitar trasladarlo directamente al precio final al consumidor.  

Pese a esos desafíos, la tradición del pan de muerto sigue fuerte. Representa una parte del pan dulce en el consumo per cápita de pan en México (el 19 % aproximadamente, frente al 81 % de pan blanco), posicionándose como una de las variedades más emblemáticas durante estas fechas.  

En resumen, el pan de muerto más que un símbolo gastronómico juega un rol importante para muchas panaderías familiares, trabajadores y proveedores, y su consumo en estas fechas refuereza el poder de las tradiciones culturales unidas al impulso económico local. 

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