Ajuste fiscal frena inversión en infraestructura: la peor caída en 30 Años golpea servicios esenciales 

Redacción: Guicel Garrido 

DescripciLa inversión física del gobierno federal sufrió su peor caída en 30 años, desplomándose un 33.7% de enero a agosto debido a un ajuste fiscal enfocado en reducir la deuda. El recorte afectó dramáticamente rubros esenciales como abastecimiento, agua potable y alcantarillado. 

La inversión en infraestructura en México ha experimentado un recorte histórico, alcanzando su nivel más bajo en 30 años. Entre enero y agosto, la inversión física del gobierno federal se desplomó un notable 33.7% anual en términos reales, la mayor caída para un periodo similar desde 1995, con solo $509,778.4 millones de pesos destinados, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Esta reducción drástica es resultado de un ajuste fiscal enfocado en la reducción de la deuda pública. 

El impacto de este recorte se siente con mayor fuerza en rubros vitales. La categoría de Abastecimiento, agua potable y alcantarillado sufrió un tajo devastador del 75.5% anual, ejerciendo apenas $8,331.9 millones de pesos. Este recorte, el más severo de la inversión física, plantea serias preocupaciones sobre la capacidad del país para mantener y expandir servicios básicos esenciales para la población. 

Otras áreas clave no escaparon al ajuste: la inversión en Educación y Salud se contrajo un 56.1% y 12.8% anual, respectivamente. Este panorama contrasta agudamente con el sector de Comunicaciones y Transportes, el único que reportó un aumento significativo del 71.8% ($64,466.2 millones de pesos), lo que sugiere una priorización focalizada de recursos dentro de la política de infraestructura. 

Expertos como Jorge Cano de México Evalúa señalan que esta caída es la consecuencia directa del ajuste fiscal implementado entre 2024 y 2025, un esfuerzo por limitar el endeudamiento a costa de la inversión pública. Cano subraya que, lamentablemente, el gobierno optó por no tocar el gasto corriente, desviando el peso del ajuste completamente hacia la inversión. 

Esta decisión tiene implicaciones de largo alcance. Al reducir la inversión en infraestructura básica (calles, carreteras, puertos, redes de electricidad), el país limita su potencial de desarrollo económico y socava la garantía de derechos sociales. Sectores cruciales como Petróleos Mexicanos (Pemex), educación y transporte se encuentran entre los más perjudicados. 

Para revertir esta tendencia y asegurar un crecimiento sostenido, el analista propone reforzar las reglas fiscales con la máxima de que “por cada peso de endeudamiento tiene que haber un peso de inversión,” garantizando que la deuda se destine a capital productivo. Además, se requiere un plan de largo plazo con proyectos de infraestructura listos para su ejecución. 

Mientras tanto, la nueva administración de Claudia Sheinbaum planea expandir proyectos que busquen detonar la inversión a largo plazo y espera que el nearshoring y la llegada de inversión extranjera impulsen el gasto en los próximos años. Sin embargo, persisten las dudas sobre la efectividad de una estrategia que, según Cano, se apoya excesivamente en la iniciativa privada para impulsar la inversión, mientras que el creciente gasto en pensiones y el costo financiero siguen mermando el margen de maniobra del gobierno federal. 

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