Redacción: Daniela Paredes Rocha
El programa organiza un nuevo pacto entre el Estado y el sector privado al ofrecer importantes atractivos tributarios a los data centers, a cambio de que estos admitan obligaciones estrictas en innovación (I+D), uso de energía 100% limpia. La meta es disminuir la dependencia de servicios digitales extranjeros y proteger la autonomía nacional.
El sistema une incentivos fiscales importantes con obligaciones de innovación, sostenibilidad y descentralización regional, formando una auténtica política estatal enfocada en la independencia digital.
La dependencia brasileña de servicios digitales extranjeros fue una de las causas que motivaron la creación del programa REDATA. Actualmente, apenas el 40% de las cargas digitales nacionales se procesan dentro del territorio brasileño. Esto quiere decir que la mayor parte de la información generada por el país atraviesa fronteras para almacenarse o ser tratada en data centers ubicados en el exterior.
En el plano estratégico, esta relación tecnológica debilita la autonomía del Estado en áreas críticas como ciberseguridad, inteligencia artificial y manejo de información sensible. En el plano industrial, la falta de infraestructura local limita el desarrollo de una cadena productiva nacional sólida y restringe la competitividad de Brasil en la economía 4.0.
REDATA, vinculado a la Política Nacional de Data Centers (PNDC) y la Nueva Industria Brasil (NIB), está especialmente dedicada a la transformación digital. El programa reconoce los data centers como infraestructura crítica, equiparables a puertos, aeropuertos y plantas energéticas, sin las cuales no se podrá sostener la creciente digitalización de la economía y la sociedad.
Con la Reforma Tributaria, la verificación de los incentivos tiene plazos distintos. Para PIS, Cofins e IPI, los beneficios se mantendrán hasta el 31 de diciembre de 2026, último año de vigencia de estos tributos. En cambio, los beneficios asociados al Impuesto de Importación se moverán hasta 2030, ofreciendo un horizonte mayor para las inversiones de mediano plazo.
REDATA establece un conjunto de obligaciones para las empresas. Entre las principales se destaca:
- Destinar 10% de la capacidad instalada de los Data Centers al mercado interno, ya sea mediante comercialización, traspaso gratuito a organismos públicos, o un aporte adicional de 10% en I+D.
- Invertir 2% del valor de bienes incentivados en investigación, desarrollo e innovación, en alianza con universidades o fondos privados.
- Utilizar 100% de energía limpia en las operaciones, impulsando la expansión digital al cambio energético.
Si se implementa correctamente, REDATA puede volver a Brasil un protagonista de la economía digital, fortaleciendo su independencia tecnológica y posicionándolo como un líder territorial en innovación sostenible. A mediano plazo, la política también quiere fomentar empleos calificados, desvincular la infraestructura digital y animar la cooperación público-privada. De esa forma, Brasil avanza hacia un patrón de desarrollo que combina avances económicos, autonomía digital y sostenibilidad ambiental.
Con una visión a largo plazo, el país apuesta por una infraestructura moderna, resiliente y verde que impulsa el futuro digital brasileño.

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